Hebreos 1
(Español-NVI)
1
Dios, que
muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas
por medio de los profetas,
2
en estos
días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de
todo, y por medio de él hizo el universo.
3
El Hijo es el resplandor de la
gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las
cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los
pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.
4
Así llegó a ser superior a los
ángeles en la misma medida en que el nombre que ha heredado supera en excelencia
al de ellos.
5
Porque, ¿a cuál de
los ángeles dijo Dios jamás: "Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado"; "Yo
seré su Padre, y él será mi Hijo"?
6
Además, al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: "Que lo
adoren todos los ángeles de Dios."
7
En cuanto a los ángeles dice: "Él hace a sus ángeles vientos, y a sus
servidores llamas de fuego."
8
Pero con respecto al Hijo dice: "Tu trono, oh Dios, permanece por los
siglos de los siglos, y la justicia es el bastón de mando de tu gobierno.
9
Has amado la justicia y odiado la
maldad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de alegría, exaltándote
por encima de tus compañeros."
10
También dice: "Tú, oh Señor, en el principio pusiste los cimientos de la
tierra, y el cielo es obra de tus manos.
11
Ellos perecerán, pero tú permaneces para siempre. Se desgastarán como un
vestido,
12
los doblarás como
un manto, y cambiarán como ropa que se muda; pero tú eres siempre el mismo, y
tus años nunca se acabarán."
13
¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: "Siéntate a mi derecha, hasta que
ponga a tus enemigos por estrado de tus pies"?
14
¿No son todos los ángeles espíritus
dedicados al servicio divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la
salvación?
Hebreos 2
(Español-NVI)
1
Por eso es
necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el
rumbo.
2
Porque si el
mensaje anunciado por los ángeles tuvo validez, y toda transgresión y
desobediencia recibió su justo castigo,
3
¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta
salvación fue anunciada primeramente por el Señor, y los que la oyeron nos la
confirmaron.
4
A la vez, Dios
ratificó su testimonio acerca de ella con señales, prodigios, diversos milagros
y dones distribuidos por el Espíritu Santo según su voluntad.
5
Dios no puso bajo el dominio de los
ángeles el mundo venidero del que estamos hablando.
6
Como alguien ha atestiguado en algún
lugar: "¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para que
lo tomes en cuenta?
7
Lo hiciste
un poco inferior a los ángeles; lo coronaste de gloria y de honra,
8
y todo lo pusiste debajo de sus
pies." no le esté sujeto. Ahora bien, es cierto que todavía no vemos que todo le
esté sujeto.
9
Sin embargo, vemos
a Jesús, que fue hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y
honra por haber padecido la muerte. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él
sufrió resulta en beneficio de todos.
10
En efecto, a fin de llevar a muchos hijos a la gloria, convenía que Dios,
para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el
sufrimiento al autor de la salvación de ellos.
11
Tanto el que santifica como los que
son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de
llamarlos hermanos,
12
cuando
dice: "Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te
alabaré."
13
En otra parte dice:
"Yo confiaré en él." "Aquí estoy yo, con los hermanos que Dios me ha dado."
14
Por tanto, ya que ellos son de carne
y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la
muerte, al que tiene el dominio de la muerte --es decir, al diablo--,
15
y librar a todos los que por temor a
la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.
16
Pues, ciertamente, no vino en
auxilio de los ángeles sino de los descendientes de Abraham.
17
Por eso era preciso que en todo se
asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al
servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
18
Por haber sufrido él mismo la
tentación, puede socorrer a los que son tentados.
Hebreos 3
(Español-NVI)
1
Por lo
tanto, hermanos, ustedes que han sido santificados y que tienen parte en el
mismo llamamiento celestial, consideren a Jesús, apóstol y sumo sacerdote de la
fe que profesamos.
2
Él fue
fiel al que lo nombró, como lo fue también Moisés en toda la casa de Dios.
3
De hecho, Jesús ha sido estimado
digno de mayor honor que Moisés, así como el constructor de una casa recibe
mayor honor que la casa misma.
4
Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es
Dios.
5
Moisés fue fiel
como siervo en toda la casa de Dios, para dar testimonio de lo que Dios diría en
el futuro.
6
Cristo, en cambio,
es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios. Y esa casa somos nosotros, con
tal que mantengamos nuestra confianza y la esperanza que nos enorgullece.
7
Por eso, como dice el Espíritu
Santo: "Si ustedes oyen hoy su voz,
8
no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión, en el día de prueba
en el desierto.
9
Allí sus
antepasados me tentaron y me pusieron a prueba, aunque durante cuarenta años
vieron mis obras.
10
Por eso
me enojé con aquella generación, y dije: 'Siempre se descarría su corazón, y no
han reconocido mis caminos.'
11
Así que, en mi enojo, juré: 'Jamás entrarán en mi reposo.' "
12
Cuídense, hermanos, de que ninguno
de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del
Dios vivo.
13
Más bien, mientras
dure ese "hoy", anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se
endurezca por el engaño del pecado.
14
Hemos llegado a tener parte con Cristo, con tal que retengamos firme
hasta el fin la confianza que tuvimos al principio.
15
Como se acaba de decir: "Si ustedes
oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión."
16
Ahora bien, ¿quiénes fueron los que
oyeron y se rebelaron? ¿No fueron acaso todos los que salieron de Egipto guiados
por Moisés?
17
¿Y con quiénes se
enojó Dios durante cuarenta años? ¿No fue acaso con los que pecaron, los cuales
cayeron muertos en el desierto?
18
¿Y a quiénes juró Dios que jamás entrarían en su reposo, sino a los que
desobedecieron?
19
Como podemos ver,
no pudieron entrar por causa de su incredulidad.
Hebreos 4
(Español-NVI)
1
Cuidémonos, por tanto, no sea que, aunque la promesa de entrar en su
reposo sigue vigente, alguno de ustedes parezca quedarse atrás.
2
Porque a nosotros, lo mismo que a
ellos, se nos ha anunciado la buena noticia; pero el mensaje que escucharon no
les sirvió de nada, porque no se unieron en la fe a los que habían prestado
atención a ese mensaje.
3
En tal
reposo entramos los que somos creyentes, conforme Dios ha dicho: "Así que, en mi
enojo, juré: 'Jamás entrarán en mi reposo.' " mundo,
4
pues en algún lugar se ha dicho así
del séptimo día: "Y en el séptimo día reposó Dios de todas sus obras."
5
Y en el pasaje citado también dice:
"Jamás entrarán en mi reposo."
6
Sin embargo, todavía falta que algunos entren en ese reposo, y los
primeros a quienes se les anunció la buena noticia no entraron por causa de su
desobediencia.
7
Por eso, Dios
volvió a fijar un día, que es "hoy", cuando mucho después declaró por medio de
David lo que ya se ha mencionado: "Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el
corazón."
8
Si Josué les
hubiera dado el reposo, Dios no habría hablado posteriormente de otro día.
9
Por consiguiente, queda todavía un
reposo especial para el pueblo de Dios;
10
porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras,
así como Dios descansó de las suyas.
11
Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al
seguir aquel ejemplo de desobediencia.
12
Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que
cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del
espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las
intenciones del corazón.
13
Ninguna
cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los
ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
14
Por lo tanto, ya que en Jesús, el
Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos,
aferrémonos a la fe que profesamos.
15
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que
nosotros, aunque sin pecado.
16
Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir
misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la
necesitemos.
Hebreos 5
(Español-NVI)
1
Todo sumo
sacerdote es escogido de entre los hombres. Él mismo es nombrado para
representar a su pueblo ante Dios, y ofrecer dones y sacrificios por los
pecados.
2
Puede tratar con
paciencia a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está sujeto a las
debilidades humanas.
3
Por tal
razón se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como también
por los del pueblo.
4
Nadie
ocupa ese cargo por iniciativa propia; más bien, lo ocupa el que es llamado por
Dios, como sucedió con Aarón.
5
Tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino
que Dios le dijo: "Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado."
6
Y en otro pasaje dice: "Tú eres
sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec."
7
En los días de su vida mortal, Jesús
ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo
de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión.
8
Aunque era Hijo, mediante el
sufrimiento aprendió a obedecer;
9
y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para
todos los que le obedecen,
10
y Dios lo
nombró sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
11
Sobre este tema tenemos mucho que
decir aunque es difícil explicarlo, porque a ustedes lo que les entra por un
oído les sale por el otro.
12
En
realidad, a estas alturas ya deberían ser maestros, y sin embargo necesitan que
alguien vuelva a enseñarles las verdades más elementales de la palabra de Dios.
Dicho de otro modo, necesitan leche en vez de alimento sólido.
13
El que sólo se alimenta de leche es
inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho.
14
En cambio, el alimento sólido es
para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno
y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.
Hebreos 6
(Español-NVI)
1
Por eso,
dejando a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia
la madurez. No volvamos a poner los fundamentos, tales como el arrepentimiento
de las obras que conducen a la muerte, la fe en Dios,
2
la instrucción sobre bautismos, la
imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno.
3
Así procederemos, si Dios lo
permite.
4
Es imposible que
renueven su arrepentimiento aquellos que han sido una vez iluminados, que han
saboreado el don celestial,
5
que han tenido parte en el Espíritu Santo y que han experimentado la
buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después de todo esto
se han apartado.
6
Es imposible,
porque así vuelven a crucificar, para su propio mal, al Hijo de Dios, y lo
exponen a la vergüenza pública.
7
Cuando la tierra bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella, y
produce una buena cosecha para los que la cultivan, recibe bendición de Dios.
8
En cambio, cuando produce espinos y
cardos, no vale nada; está a punto de ser maldecida, y acabará por ser quemada.
9
En cuanto a ustedes, queridos
hermanos, aunque nos expresamos así, estamos seguros de que les espera lo mejor,
es decir, lo que atañe a la salvación.
10
Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor
que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen
haciendo.
11
Deseamos, sin
embargo, que cada uno de ustedes siga mostrando ese mismo empeño hasta la
realización final y completa de su esperanza.
12
No sean perezosos; más bien, imiten
a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas.
13
Cuando Dios hizo su promesa a
Abraham, como no tenía a nadie superior por quien jurar, juró por sí mismo,
14
y dijo: "Te aseguro que te bendeciré
y te daré muchos descendientes."
15
Y así, después de esperar con paciencia, Abraham recibió lo que se le
había prometido.
16
Los seres humanos
juran por alguien superior a ellos mismos, y el juramento, al confirmar lo que
se ha dicho, pone punto final a toda discusión.
17
Por eso Dios, queriendo demostrar
claramente a los herederos de la promesa que su propósito es inmutable, la
confirmó con un juramento.
18
Lo hizo
así para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades
inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo
poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está
delante de nosotros.
19
Tenemos
como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la
cortina del santuario,
20
hasta
donde Jesús, el precursor, entró por nosotros, llegando a ser sumo sacerdote
para siempre, según el orden de Melquisedec.
Hebreos 7
(Español-NVI)
1
Este
Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de
Abraham, que regresaba de derrotar a los reyes, y lo bendijo.
2
Abraham, a su vez, le dio la décima
parte de todo. El nombre Melquisedec significa, en primer lugar, "rey de
justicia" y, además, "rey de Salem", esto es, "rey de paz".
3
No tiene padre ni madre ni
genealogía; no tiene comienzo ni fin, pero a semejanza del Hijo de Dios,
permanece como sacerdote para siempre.
4
Consideren la grandeza de ese hombre, a quien nada menos que el patriarca
Abraham dio la décima parte del botín.
5
Ahora bien, los descendientes de Leví que reciben el sacerdocio tienen,
por ley, el mandato de cobrar los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos,
aunque éstos también son descendientes de Abraham.
6
En cambio, Melquisedec, que no era
descendiente de Leví, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las
promesas.
7
Es indiscutible que
la persona que bendice es superior a la que recibe la bendición.
8
En el caso de los levitas, los
diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso, los recibe Melquisedec,
de quien se da testimonio de que vive.
9
Hasta podría decirse que Leví, quien ahora recibe los diezmos, los pagó
por medio de Abraham,
10
ya que
Leví estaba presente en su antepasado Abraham cuando Melquisedec le salió al
encuentro.
11
Si hubiera sido
posible alcanzar la perfección mediante el sacerdocio levítico (pues bajo éste
se le dio la ley al pueblo), ¿qué necesidad había de que más adelante surgiera
otro sacerdote, según el orden de Melquisedec y no según el de Aarón?
12
Porque cuando cambia el sacerdocio,
también tiene que cambiarse la ley.
13
En efecto, Jesús, de quien se dicen estas cosas, era de otra tribu, de la
cual nadie se ha dedicado al servicio del altar.
14
Es evidente que nuestro Señor
procedía de la tribu de Judá, respecto a la cual nada dijo Moisés con relación
al sacerdocio.
15
Y lo que hemos
dicho resulta aún más evidente si, a semejanza de Melquisedec, surge otro
sacerdote
16
que ha llegado a
serlo, no conforme a un requisito legal respecto a linaje humano, sino conforme
al poder de una vida indestructible.
17
Pues de él se da testimonio: "Tú eres sacerdote para siempre, según el
orden de Melquisedec."
18
Por una
parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz,
19
ya que no perfeccionó nada. Y por la
otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios.
20
¡Y no fue sin juramento! Los otros
sacerdotes llegaron a serlo sin juramento,
21
mientras que éste llegó a serlo con
el juramento de aquel que le dijo: "El Señor ha jurado, y no cambiará de
parecer: 'Tú eres sacerdote para siempre.' "
22
Por tanto, Jesús ha llegado a ser el
que garantiza un pacto superior.
23
Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir
ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos;
24
pero como Jesús permanece para
siempre, su sacerdocio es imperecedero.
25
Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se
acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.
26
Nos convenía tener un sumo sacerdote
así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los
cielos.
27
A diferencia de los
otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día,
primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el
sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo.
28
De hecho, la ley designa como sumos
sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al
Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.
Hebreos 8
(Español-NVI)
1
Ahora
bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo
sacerdote, aquel que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo,
2
el que sirve en el santuario, es
decir, en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por ningún ser
humano.
3
A todo sumo
sacerdote se le nombra para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es
necesario que también tenga algo que ofrecer.
4
Si Jesús estuviera en la tierra, no
sería sacerdote, pues aquí ya hay sacerdotes que presentan las ofrendas en
conformidad con la ley.
5
Estos
sacerdotes sirven en un santuario que es copia y sombra del que está en el
cielo, tal como se le advirtió a Moisés cuando estaba a punto de construir el
tabernáculo: "Asegúrate de hacerlo todo según el modelo que se te ha mostrado en
la montaña."
6
Pero el servicio
sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del
cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas.
7
Efectivamente, si ese primer pacto
hubiera sido perfecto, no habría lugar para un segundo pacto.
8
Pero Dios, reprochándoles sus
defectos, dijo: "Llegará el tiempo, dice el Señor, en que haré un nuevo pacto
con la casa de Israel y con la casa de Judá.
9
No será como el pacto que hice con
sus antepasados el día en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto,
porque ellos no permanecieron fieles a mi pacto, y yo los abandoné, dice el
Señor.
10
Por tanto, este es
el pacto que después de aquellos días estableceré con la casa de Israel, dice el
Señor: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su
Dios, y ellos serán mi pueblo.
11
Ya nadie enseñará a su prójimo, ni nadie enseñará a su hermano ni le
dirá: '¡Conoce al Señor!', porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta
el más grande.
12
Perdonaré sus
maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados."
13
Al llamar "nuevo" a ese pacto, ha
declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está
por desaparecer.
Hebreos 9
(Español-NVI)
1
Ahora
bien, el primer pacto tenía sus normas para el culto, y un santuario terrenal.
2
En efecto, se habilitó un
tabernáculo de tal modo que en su primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban
el candelabro, la mesa y los panes consagrados.
3
Tras la segunda cortina estaba la
parte llamada el Lugar Santísimo,
4
el cual tenía el altar de oro para el incienso y el arca del pacto, toda
recubierta de oro. Dentro del arca había una urna de oro que contenía el maná,
la vara de Aarón que había retoñado, y las tablas del pacto.
5
Encima del arca estaban los
querubines de la gloria, que cubrían con su sombra el lugar de la expiación.
Pero ahora no se puede hablar de eso en detalle.
6
Así dispuestas todas estas cosas,
los sacerdotes entran continuamente en la primera parte del tabernáculo para
celebrar el culto.
7
Pero en la
segunda parte entra únicamente el sumo sacerdote, y sólo una vez al año,
provisto siempre de sangre que ofrece por sí mismo y por los pecados de
ignorancia cometidos por el pueblo.
8
Con esto el Espíritu Santo da a entender que, mientras siga en pie el
primer tabernáculo, aún no se habrá revelado el camino que conduce al Lugar
Santísimo.
9
Esto nos ilustra
hoy día que las ofrendas y los sacrificios que allí se ofrecen no tienen poder
alguno para perfeccionar la conciencia de los que celebran ese culto.
10
No se trata más que de reglas
externas relacionadas con alimentos, bebidas y diversas ceremonias de
purificación, válidas sólo hasta el tiempo señalado para reformarlo todo.
11
Cristo, por el contrario, al
presentarse como sumo sacerdote de los bienes definitivos en el tabernáculo más
excelente y perfecto, no hecho por manos humanas (es decir, que no es de esta
creación),
12
entró una sola vez
y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y
becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno.
13
La sangre de machos cabríos y de
toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las
santifican de modo que quedan limpias por fuera.
14
Si esto es así, ¡cuánto más la
sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a
Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin
de que sirvamos al Dios viviente!
15
Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados
reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de
los pecados cometidos bajo el primer pacto.
16
En el caso de un testamento, es
necesario constatar la muerte del testador,
17
pues un testamento sólo adquiere
validez cuando el testador muere, y no entra en vigor mientras vive.
18
De ahí que ni siquiera el primer
pacto se haya establecido sin sangre.
19
Después de promulgar todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo,
Moisés tomó la sangre de los becerros junto con agua, lana escarlata y ramas de
hisopo, y roció el libro de la ley y a todo el pueblo,
20
diciendo: "Ésta es la sangre del
pacto que Dios ha mandado que ustedes cumplan."
21
De la misma manera roció con la
sangre el tabernáculo y todos los objetos que se usaban en el culto.
22
De hecho, la ley exige que casi todo
sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón.
23
Así que era necesario que las copias
de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que
las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos.
24
En efecto, Cristo no entró en un
santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en
el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro.
25
Ni entró en el cielo para ofrecerse
vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con
sangre ajena.
26
Si así fuera,
Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Al
contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para
siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.
27
Y así como está establecido que los
seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio,
28
también Cristo fue ofrecido en
sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por
segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a
quienes lo esperan.
Hebreos 10
(Español-NVI)
1
La ley es
sólo una sombra de los bienes venideros, y no la presencia misma de estas
realidades. Por eso nunca puede, mediante los mismos sacrificios que se ofrecen
sin cesar año tras año, hacer perfectos a los que adoran.
2
De otra manera, ¿no habrían dejado
ya de hacerse sacrificios? Pues los que rinden culto, purificados de una vez por
todas, ya no se habrían sentido culpables de pecado.
3
Pero esos sacrificios son un
recordatorio anual de los pecados,
4
ya que es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos
quite los pecados.
5
Por eso,
al entrar en el mundo, Cristo dijo: "A ti no te complacen sacrificios ni
ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo;
6
holocaustos y expiaciones no fueron
de tu agrado.
7
Por eso dije: Áquí
me tienes', como está escrito de mí en el libro: 'He venido, oh Dios, a hacer tu
voluntad.' "
8
Primero dijo:
"Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de
tu agrado" (a pesar de que la ley exigía que se ofrecieran).
9
Luego añadió: "Aquí me tienes: He
venido a hacer tu voluntad." Así quitó lo primero para establecer lo segundo.
10
Y en virtud de esa voluntad somos
santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y
para siempre.
11
Todo sacerdote
celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios,
que nunca pueden quitar los pecados.
12
Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo
sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios,
13
en espera de que sus enemigos sean
puestos por estrado de sus pies.
14
Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que
está santificando.
15
También
el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Primero dice:
16
"Éste es el pacto que haré con ellos
después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las
escribiré en su mente."
17
Después
añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades."
18
Y cuando éstos han sido perdonados,
ya no hace falta otro sacrificio por el pecado.
19
Así que, hermanos, mediante la
sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo,
20
por el camino nuevo y vivo que él
nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo;
21
y tenemos además un gran sacerdote
al frente de la familia de Dios.
22
Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad
que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y
exteriormente lavados con agua pura.
23
Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo
la promesa.
24
Preocupémonos los
unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.
25
No dejemos de congregarnos, como
acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón
ahora que vemos que aquel día se acerca.
26
Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos
obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.
27
Sólo queda una terrible expectativa
de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios.
28
Cualquiera que rechazaba la ley de
Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos.
29
¿Cuánto mayor castigo piensan
ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la
sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al
Espíritu de la gracia?
30
Pues
conocemos al que dijo: "Mía es la venganza; yo pagaré"; y también: "El Señor
juzgará a su pueblo."
31
¡Terrible
cosa es caer en las manos del Dios vivo!
32
Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido
iluminados, sostuvieron una dura lucha y soportaron mucho sufrimiento.
33
Unas veces se vieron expuestos
públicamente al insulto y a la persecución; otras veces se solidarizaron con los
que eran tratados de igual manera.
34
También se compadecieron de los encarcelados, y cuando a ustedes les
confiscaron sus bienes, lo aceptaron con alegría, conscientes de que tenían un
patrimonio mejor y más permanente.
35
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente
recompensada.
36
Ustedes necesitan
perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo
que él ha prometido.
37
Pues
dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará.
38
Pero mi justo vivirá por la fe. Y si
se vuelve atrás, no será de mi agrado."
39
Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse,
sino de los que tienen fe y preservan su vida.
Hebreos 11
(Español-NVI)
1
Ahora
bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.
2
Gracias a ella fueron aprobados los
antiguos.
3
Por la fe
entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo
visible no provino de lo que se ve.
4
Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín,
por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por
la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía.
5
Por la fe Enoc fue sacado de este
mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero
antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios.
6
En realidad, sin fe es imposible
agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él
existe y que recompensa a quienes lo buscan.
7
Por la fe Noé, advertido sobre cosas
que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su
familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que
viene por la fe.
8
Por la fe Abraham,
cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia,
obedeció y salió sin saber a dónde iba.
9
Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en
tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa,
10
porque esperaba la ciudad de
cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor.
11
Por la fe Abraham, a pesar de su
avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos,
porque consideró fiel al que le había hecho la promesa.
12
Así que de este solo hombre, ya en
decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e
incontables como la arena a la orilla del mar.
13
Todos ellos vivieron por la fe, y
murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a
lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
14
Al expresarse así, claramente dieron
a entender que andaban en busca de una patria.
15
Si hubieran estado pensando en
aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar
a ella.
16
Antes bien,
anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se
avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad.
17
Por la fe Abraham, que había
recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único,
18
a pesar de que Dios le había dicho:
"Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac."
19
Consideraba Abraham que Dios tiene
poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a
Isaac de entre los muertos.
20
Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba
en el futuro.
21
Por la fe Jacob,
cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró
apoyándose en la punta de su bastón.
22
Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los
israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales.
23
Por la fe Moisés, recién nacido, fue
escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño
precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey.
24
Por la fe Moisés, ya adulto,
renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón.
25
Prefirió ser maltratado con el
pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado.
26
Consideró que el oprobio por causa
del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la
mirada puesta en la recompensa.
27
Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se
mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible.
28
Por la fe celebró la Pascua y el
rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara
a los de Israel.
29
Por la fe el pueblo
cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron
cruzarlo, se ahogaron.
30
Por la fe
cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a
su alrededor.
31
Por la fe la
prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en
paz a los espías.
32
¿Qué más
voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,
David, Samuel y los profetas,
33
los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron
lo prometido; cerraron bocas de leones,
34
apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada;
sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en
fuga a ejércitos extranjeros.
35
Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en
cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no
aceptaron que los pusieran en libertad.
36
Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y
cárceles.
37
Fueron apedreados,
aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de
aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades,
afligidos y maltratados.
38
¡El mundo
no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas
y cavernas.
39
Aunque todos
obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el
cumplimiento de la promesa.
40
Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios
nos había preparado algo mejor.
Hebreos 12
(Español-NVI)
1
Por tanto,
también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos,
despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia,
y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.
2
Fijemos la mirada en Jesús, el
iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba,
soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está
sentado a la derecha del trono de Dios.
3
Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por
parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.
4
En la lucha que ustedes libran
contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
5
Y ya han olvidado por completo las
palabras de aliento que como a hijos se les dirige: "Hijo mío, no tomes a la
ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda,
6
porque el Señor disciplina a los que
ama, y azota a todo el que recibe como hijo."
7
Lo que soportan es para su
disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el
padre no disciplina?
8
Si a
ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos
y no hijos legítimos.
9
Después de
todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No
hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que
vivamos?
10
En efecto, nuestros
padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios
lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.
11
Ciertamente, ninguna disciplina, en
el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo,
después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados
por ella.
12
Por tanto, renueven
las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas.
13
"Hagan sendas derechas para sus
pies", para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.
14
Busquen la paz con todos, y la
santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15
Asegúrense de que nadie deje de
alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause
dificultades y corrompa a muchos;
16
y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato
de comida vendió sus derechos de hijo mayor.
17
Después, como ya saben, cuando quiso
heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el
arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.
18
Ustedes no se han acercado a una
montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad,
tinieblas y tormenta;
19
ni a
sonido de trompeta, ni a tal clamor de palabras que quienes lo oyeron suplicaron
que no se les hablara más,
20
porque no
podían soportar esta orden: "¡Será apedreado todo el que toque la montaña,
aunque sea un animal!"
21
Tan
terrible era este espectáculo que Moisés dijo: "Estoy temblando de miedo."
22
Por el contrario, ustedes se han
acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente.
Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa,
23
a la iglesia de los primogénitos
inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus
de los justos que han llegado a la perfección;
24
a Jesús, el mediador de un nuevo
pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel.
25
Tengan cuidado de no rechazar al que
habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la
tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos
amonesta desde el cielo.
26
En
aquella ocasión, su voz conmovió la tierra, pero ahora ha prometido: "Una vez
más haré que se estremezca no sólo la tierra sino también el cielo."
27
La frase üna vez más" indica la
transformación de las cosas movibles, es decir, las creadas, para que permanezca
lo inconmovible.
28
Así que nosotros,
que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por
esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente,
29
porque nuestro "Dios es un fuego
consumidor".
Hebreos 13
(Español-NVI)
1
Sigan
amándose unos a otros fraternalmente.
2
No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos,
sin saberlo, hospedaron ángeles.
3
Acuérdense de los presos, como si ustedes fueran sus compañeros de
cárcel, y también de los que son maltratados, como si fueran ustedes mismos los
que sufren.
4
Tengan todos en
alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los
adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales.
5
Manténganse libres del amor al
dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré;
jamás te abandonaré."
6
Así que
podemos decir con toda confianza: "El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué
puede hacerme el ser humano?"
7
Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios.
Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe.
8
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y
por los siglos.
9
No se dejen llevar
por ninguna clase de enseñanzas extrañas. Conviene que el corazón sea
fortalecido por la gracia, y no por alimentos rituales que de nada aprovechan a
quienes los comen.
10
Nosotros
tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que ofician en el
tabernáculo.
11
Porque el sumo
sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como
sacrificio por el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del
campamento.
12
Por eso también
Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la
puerta de la ciudad.
13
Por lo
tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que él
llevó,
14
pues aquí no
tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera.
15
Así que ofrezcamos continuamente a
Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de
los labios que confiesan su nombre.
16
No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen,
porque ésos son los sacrificios que agradan a Dios.
17
Obedezcan a sus dirigentes y
sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir
cuentas. Obedézcanlos a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría y sin
quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho.
18
Oren por nosotros, porque estamos
seguros de tener la conciencia tranquila y queremos portarnos honradamente en
todo.
19
Les ruego
encarecidamente que oren para que cuanto antes se me permita estar de nuevo con
ustedes.
20
El Dios que da la
paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor
Jesús, por la sangre del pacto eterno.
21
Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por
medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
22
Hermanos, les ruego que reciban bien
estas palabras de exhortación, ya que les he escrito brevemente.
23
Quiero que sepan que nuestro hermano
Timoteo ha sido puesto en libertad. Si llega pronto, iré con él a verlos.
24
Saluden a todos sus dirigentes y a
todos los santos. Los de Italia les mandan saludos.
25
Que la gracia sea con todos ustedes.
Carta de
Santiago
Santiago 1 (Español-NVI)
1
Santiago,
siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que se hallan dispersas
por el mundo: Saludos.
2
Hermanos
míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas
pruebas,
3
pues ya saben que
la prueba de su fe produce constancia.
4
Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean
perfectos e íntegros, sin que les falte nada.
5
Si a alguno de ustedes le falta
sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente
sin menospreciar a nadie.
6
Pero que
pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y
llevadas de un lado a otro por el viento.
7
Quien es así no piense que va a
recibir cosa alguna del Señor;
8
es indeciso e inconstante en todo lo que hace.
9
El hermano de condición humilde debe
sentirse orgulloso de su alta dignidad,
10
y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del
campo.
11
El sol, cuando
sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde
su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas.
12
Dichoso el que resiste la tentación
porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a
quienes lo aman.
13
Que nadie, al ser
tentado, diga: "Es Dios quien me tienta." Porque Dios no puede ser tentado por
el mal, ni tampoco tienta él a nadie.
14
Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo
arrastran y seducen.
15
Luego,
cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha
sido consumado, da a luz la muerte.
16
Mis queridos hermanos, no se engañen.
17
Toda buena dádiva y todo don
perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras
celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.
18
Por su propia voluntad nos hizo
nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y
mejores frutos de su creación.
19
Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos
para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse;
20
pues la ira humana no produce la
vida justa que Dios quiere.
21
Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda,
para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual
tiene poder para salvarles la vida.
22
No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes
mismos. Llévenla a la práctica.
23
El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se
mira el rostro en un espejo
24
y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.
25
Pero quien se fija atentamente en la
ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído
sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.
26
Si alguien se cree religioso pero no
le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para
nada.
27
La religión pura y
sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a
las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
Santiago 2
(Español-NVI)
1
Hermanos
míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a
favoritismos.
2
Supongamos que en
el lugar donde se reúnen entra un hombre con anillo de oro y ropa elegante, y
entra también un pobre desharrapado.
3
Si atienden bien al que lleva ropa elegante y le dicen: "Siéntese usted
aquí, en este lugar cómodo", pero al pobre le dicen: "Quédate ahí de pie" o
"Siéntate en el suelo, a mis pies",
4
¿acaso no hacen discriminación entre ustedes, juzgando con malas
intenciones?
5
Escuchen, mis
queridos hermanos: ¿No ha escogido Dios a los que son pobres según el mundo para
que sean ricos en la fe y hereden el reino que prometió a quienes lo aman?
6
¡Pero ustedes han menospreciado al
pobre! ¿No son los ricos quienes los explotan a ustedes y los arrastran ante los
tribunales?
7
¿No son ellos los
que blasfeman el buen nombre de aquel a quien ustedes pertenecen?
8
Hacen muy bien si de veras cumplen
la ley suprema de la Escritura: "Ama a tu prójimo como a ti mismo";
9
pero si muestran algún favoritismo,
pecan y son culpables, pues la misma ley los acusa de ser transgresores.
10
Porque el que cumple con toda la ley
pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda.
11
Pues el que dijo: "No cometas
adulterio", también dijo: "No mates." Si no cometes adulterio, pero matas, ya
has violado la ley.
12
Hablen y
pórtense como quienes han de ser juzgados por la ley que nos da libertad,
13
porque habrá un juicio sin compasión
para el que actúe sin compasión. ¡La compasión triunfa en el juicio!
14
Hermanos míos, ¿de qué le sirve a
uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
15
Supongamos que un hermano o una
hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario,
16
y uno de ustedes les dice: "Que les
vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse", pero no les da lo necesario para
el cuerpo. ¿De qué servirá eso?
17
Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.
18
Sin embargo, alguien dirá: "Tú
tienes fe, y yo tengo obras." Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te
mostraré la fe por mis obras.
19
¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo
creen, y tiemblan.
20
¡Qué
tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril?
21
¿No fue declarado justo nuestro
padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac?
22
Ya lo ves: Su fe y sus obras
actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo.
23
Así se cumplió la Escritura que
dice: "Creyó Abraham a Dios, y ello se le tomó en cuenta como justicia", y fue
llamado amigo de Dios.
24
Como
pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la
fe.
25
De igual manera,
¿no fue declarada justa por las obras aun la prostituta Rahab, cuando hospedó a
los espías y les ayudó a huir por otro camino?
26
Así, pues, como el cuerpo sin el
espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
Santiago 3
(Español-NVI)
1
Hermanos
míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos
juzgados con más severidad.
2
Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una
persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.
3
Cuando ponemos freno en la boca de
los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal.
4
Fíjense también en los barcos. A
pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan
por un pequeño timón a voluntad del piloto.
5
Así también la lengua es un miembro
muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué
gran bosque se incendia con tan pequeña chispa!
6
También la lengua es un fuego, un
mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y,
encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.
7
El ser humano sabe domar y, en
efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias
marinas;
8
pero nadie puede
domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.
9
Con la lengua bendecimos a nuestro
Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios.
10
De una misma boca salen bendición y
maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11
¿Puede acaso brotar de una misma
fuente agua dulce y agua salada?
12
Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid?
Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.
13
¿Quién es sabio y entendido entre
ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la
humildad que le da su sabiduría.
14
Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón,
dejen de presumir y de faltar a la verdad.
15
Ésa no es la sabiduría que desciende
del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica.
16
Porque donde hay envidias y
rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.
17
En cambio, la sabiduría que
desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil,
llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.
18
En fin, el fruto de la justicia se
siembra en paz para los que hacen la paz.
Santiago 4
(Español-NVI)
1
¿De dónde
surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las
pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?
2
Desean algo y no lo consiguen. Matan
y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la
guerra. No tienen, porque no piden.
3
Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para
satisfacer sus propias pasiones.
4
¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad
con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.
5
¿O creen que la Escritura dice en
vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros?
6
Pero él nos da mayor ayuda con su
gracia. Por eso dice la Escritura: "Dios resiste a los orgullosos, pero da
gracia a los humildes."
7
Así que
sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.
8
Acérquense a Dios, y él se acercará
a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes,
purifiquen su corazón!
9
Reconozcan
sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su
alegría en tristeza.
10
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.
11
Hermanos, no hablen mal unos de
otros. Si alguien habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la
juzga. Y si juzgas la ley, ya no eres cumplidor de la ley, sino su juez.
12
No hay más que un solo legislador y
juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar
a tu prójimo?
13
Ahora escuchen
esto, ustedes que dicen: "Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos
allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero."
14
¡Y eso que ni siquiera saben qué
sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un
momento y luego se desvanece.
15
Más bien, debieran decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o
aquello."
16
Pero ahora se
jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala.
17
Así que comete pecado todo el que
sabe hacer el bien y no lo hace.
Santiago 5
(Español-NVI)
1
Ahora
escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les
vienen encima!
2
Se ha podrido su
riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla.
3
Se han oxidado su oro y su plata.
Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han
amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!
4
Oigan cómo clama contra ustedes el
salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos
trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.
5
Ustedes han llevado en este mundo
una vida de lujo y de placer desenfrenado. Lo que han hecho es engordar para el
día de la matanza.
6
Han
condenado y matado al justo sin que él les ofreciera resistencia.
7
Por tanto, hermanos, tengan
paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la
tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de
lluvia.
8
Así también
ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya
se acerca.
9
No se quejen unos
de otros, hermanos, para que no sean juzgados. ¡El juez ya está a la puerta!
10
Hermanos, tomen como ejemplo de
sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor.
11
En verdad, consideramos dichosos a
los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han
visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y
misericordioso.
12
Sobre todo,
hermanos míos, no juren ni por el cielo ni por la tierra ni por ninguna otra
cosa. Que su "sí" sea "sí", y su "no", "no", para que no sean condenados.
13
¿Está afligido alguno entre ustedes?
Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas.
14
¿Está enfermo alguno de ustedes?
Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con
aceite en el nombre del Señor.
15
La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha
pecado, su pecado se le perdonará.
16
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros,
para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
17
Elías era un hombre con debilidades
como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra
durante tres años y medio.
18
Volvió a
orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos.
19
Hermanos míos, si alguno de ustedes
se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella,
20
recuerden que quien hace volver a un
pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.
Primera Carta del Apostol Pedro
1 Pedro 1
(Español-NVI)
1
Pedro,
apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto,
Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,
2
según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del
Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden
en ustedes la gracia y la paz.
3
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran
misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de
Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva
4
y recibamos una herencia
indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el
cielo para ustedes,
5
a quienes
el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha
de revelar en los últimos tiempos.
6
Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora
han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.
7
El oro, aunque perecedero, se
acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro,
al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria
y honor cuando Jesucristo se revele.
8
Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora,
creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso,
9
pues están obteniendo la meta de su
fe, que es su salvación.
10
Los
profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y
observaron esta salvación.
11
Querían
descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de
Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los
sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.
12
A ellos se les reveló que no se
estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las
cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio
del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar
esas cosas.
13
Por eso,
dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su
esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele
Jesucristo.
14
Como hijos
obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en
la ignorancia.
15
Más bien, sean
ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;
16
pues está escrito: "Sean santos,
porque yo soy santo."
17
Ya que
invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan
con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.
18
Como bien saben, ustedes fueron
rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su
rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata,
19
sino con la preciosa sangre de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.
20
Cristo, a quien Dios escogió antes
de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en
beneficio de ustedes.
21
Por medio
de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su
esperanza están puestas en Dios.
22
Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor
sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros.
23
Pues ustedes han nacido de nuevo, no
de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de
Dios que vive y permanece.
24
Porque
"todo mortal es como hierba, y toda su gloria como flor del campo; se seca la
hierba y se cae la flor,
25
pero la
palabra del Señor permanece para siempre." ustedes.
1 Pedro 2
(Español-NVI)
1
Por lo
tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda
calumnia,
2
deseen con ansias
la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella,
crecerán en su salvación,
3
ahora que
han probado lo bueno que es el Señor.
4
Cristo es la Piedra viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y
preciosa ante Dios. Al acercarse a él,
5
también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando
una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.
6
Así dice la Escritura: "Miren que
pongo en Sión una piedra principal escogida y preciosa, y el que confíe en ella
no será jamás defraudado."
7
Para
ustedes los creyentes, esta piedra es preciosa; pero para los incrédulos, "la
piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser piedra angular",
8
y también: üna piedra de tropiezo y
una roca que hace caer." destinados.
9
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los
llamó de las tinieblas a su luz admirable.
10
Ustedes antes ni siquiera eran
pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia,
pero ahora ya la han recibido.
11
Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este
mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida.
12
Mantengan entre los incrédulos una
conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las
buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación.
13
Sométanse por causa del Señor a toda
autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad,
14
o a los gobernadores que él envía
para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien.
15
Porque ésta es la voluntad de Dios:
que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos.
16
Eso es actuar como personas libres
que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como
siervos de Dios.
17
Den a todos el
debido respeto: amen a los hermanos, teman a Dios, respeten al rey.
18
Criados, sométanse con todo respeto
a sus amos, no sólo a los buenos y comprensivos sino también a los
insoportables.
19
Porque es digno de
elogio que, por sentido de responsabilidad delante de Dios, se soporten las
penalidades, aun sufriendo injustamente.
20
Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los
maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece
elogio delante de Dios.
21
Para esto
fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que
sigan sus pasos.
22
"El no cometió
ningún pecado ni hubo engaño alguno en sus labios."
23
Cuando proferían insultos contra él,
no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a
aquel que juzga con justicia.
24
Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que
muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido
sanados.
25
Antes eran ustedes
como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus
vidas.
1 Pedro 3
(Español-NVI)
1
Así mismo,
esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la
palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus
palabras,
2
al observar su
conducta íntegra y respetuosa.
3
Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos
tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos.
4
Que su belleza sea más bien la
incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu
suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.
5
Así se adornaban en tiempos antiguos
las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo.
6
Tal es el caso de Sara, que obedecía
a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y
viven sin ningún temor.
7
De igual
manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada
uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son
herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.
8
En fin, vivan en armonía los unos
con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean
compasivos y humildes.
9
No
devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para
esto fueron llamados, para heredar una bendición.
10
En efecto, "el que quiera amar la
vida y pasar días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de proferir
engaños.
11
Apártese del mal y
haga el bien; busque la paz y sígala.
12
Porque el Señor mira con buenos ojos a los justos y sus oídos están
atentos a sus oraciones, pero mira con indignación a los que hacen el mal."
13
Y a ustedes, ¿quién les va a hacer
daño si se esfuerzan por hacer el bien?
14
¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! "No teman lo que ellos
temen, ni se asusten."
15
Más bien,
honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para
responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.
16
Pero háganlo con gentileza y
respeto, manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la
buena conducta de ustedes en Cristo, se avergüencen de sus calumnias.
17
Si es la voluntad de Dios, es
preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal.
18
Porque Cristo murió por los pecados
una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a
Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la
vida.
19
Por medio del
Espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados,
20
que en los tiempos antiguos, en los
días de Noé, desobedecieron, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se
construía el arca. En ella sólo pocas personas, ocho en total, se salvaron
mediante el agua,
21
la cual
simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes. El bautismo no
consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena
conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de
Jesucristo,
22
quien subió al
cielo y tomó su lugar a la derecha de Dios, y a quien están sometidos los
ángeles, las autoridades y los poderes.
1 Pedro 4
(Español-NVI)
1
Por tanto,
ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud;
porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado,
2
para vivir el resto de su vida
terrenal no satisfaciendo sus pasiones humanas sino cumpliendo la voluntad de
Dios.
3
Pues ya basta con
el tiempo que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos,
entregados al desenfreno, a las pasiones, a las borracheras, a las orgías, a las
parrandas y a las idolatrías abominables.
4
A ellos les parece extraño que
ustedes ya no corran con ellos en ese mismo desbordamiento de inmoralidad, y por
eso los insultan.
5
Pero ellos tendrán
que rendirle cuentas a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los
muertos.
6
Por esto también se
les predicó el evangelio aun a los muertos, para que, a pesar de haber sido
juzgados según criterios humanos en lo que atañe al cuerpo, vivan conforme a
Dios en lo que atañe al espíritu.
7
Ya se acerca el fin de todas las cosas. Así que, para orar bien,
manténganse sobrios y con la mente despejada.
8
Sobre todo, ámense los unos a los
otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados.
9
Practiquen la hospitalidad entre
ustedes sin quejarse.
10
Cada uno
ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente
la gracia de Dios en sus diversas formas.
11
El que habla, hágalo como quien
expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo como
quien tiene el poder de Dios. Así Dios será en todo alabado por medio de
Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
12
Queridos hermanos, no se extrañen
del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito.
13
Al contrario, alégrense de tener
parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría
cuando se revele la gloria de Cristo.
14
Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque
el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes.
15
Que ninguno tenga que sufrir por
asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por entrometido.
16
Pero si alguien sufre por ser
cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de
Cristo.
17
Porque es tiempo de
que el juicio comience por la familia de Dios; y si comienza por nosotros, ¡cuál
no será el fin de los que se rebelan contra el evangelio de Dios!
18
"Si el justo a duras penas se salva,
¿qué será del impío y del pecador?"
19
Así pues, los que sufren según la voluntad de Dios, entréguense a su fiel
Creador y sigan practicando el bien.
1 Pedro 5
(Español-NVI)
1
A los
ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos, testigo de los
sufrimientos de Cristo y partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar,
les ruego esto:
2
cuiden como
pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por
ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere.
3
No sean tiranos con los que están a
su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.
4
Así, cuando aparezca el Pastor
supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.
5
Así mismo, jóvenes, sométanse a los
ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque "Dios se opone
a los orgullosos, pero da gracia a los humildes".
6
Humíllense, pues, bajo la poderosa
mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.
7
Depositen en él toda ansiedad,
porque él cuida de ustedes.
8
Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo
ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.
9
Resístanlo, manteniéndose firmes en
la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma
clase de sufrimientos.
10
Y después
de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda
gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará
fuertes, firmes y estables.
11
A él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.
12
Con la ayuda de Silvano, a quien
considero un hermano fiel, les he escrito brevemente, para animarlos y
confirmarles que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manténganse firmes en
ella.
13
Saludos de parte de
la que está en Babilonia, escogida como ustedes, y también de mi hijo Marcos.
14
Salúdense los unos a los otros con
un beso de amor fraternal. Paz a todos ustedes que están en Cristo.
Segunda
Carta del Apostol Pedro
2 Pedro 1
(Español-NVI)
1
Simón
Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios
y Salvador Jesucristo han recibido una fe tan preciosa como la nuestra.
2
Que abunden en ustedes la gracia y
la paz por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor.
3
Su divino poder, al darnos el
conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha
concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
4
Así Dios nos ha entregado sus
preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la
corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte
en la naturaleza divina.
5
Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su
virtud, entendimiento;
6
al
entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia,
devoción a Dios;
7
a la devoción a
Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
8
Porque estas cualidades, si abundan
en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y
evitarán que sean inútiles e improductivos.
9
En cambio, el que no las tiene es
tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida de que ha sido limpiado de sus
antiguos pecados.
10
Por lo
tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que
fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás,
11
y se les abrirán de par en par las
puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
12
Por eso siempre les recordaré estas
cosas, por más que las sepan y estén afianzados en la verdad que ahora tienen.
13
Además, considero que tengo la
obligación de refrescarles la memoria mientras viva en esta habitación pasajera
que es mi cuerpo;
14
porque sé
que dentro de poco tendré que abandonarlo, según me lo ha manifestado nuestro
Señor Jesucristo.
15
También
me esforzaré con empeño para que aun después de mi partida ustedes puedan
recordar estas cosas en todo tiempo.
16
Cuando les dimos a conocer la venida de nuestro Señor Jesucristo en todo
su poder, no estábamos siguiendo sutiles cuentos supersticiosos sino dando
testimonio de su grandeza, que vimos con nuestros propios ojos.
17
Él recibió honor y gloria de parte
de Dios el Padre, cuando desde la majestuosa gloria se le dirigió aquella voz
que dijo: "Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él."
18
Nosotros mismos oímos esa voz que
vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo.
19
Esto nos ha confirmado la palabra de
los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una
lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el
lucero de la mañana en sus corazones.
20
Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge
de la interpretación particular de nadie.
21
Porque la profecía no ha tenido su
origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios,
impulsados por el Espíritu Santo.
2 Pedro 2
(Español-NVI)
1
En el
pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros
que encubiertamente introducirán herejías destructivas, al extremo de negar al
mismo Señor que los rescató. Esto les traerá una pronta destrucción.
2
Muchos los seguirán en sus prácticas
vergonzosas, y por causa de ellos se difamará el camino de la verdad.
3
Llevados por la avaricia, estos
maestros los explotarán a ustedes con palabras engañosas. Desde hace mucho
tiempo su condenación está preparada y su destrucción los acecha.
4
Dios no perdonó a los ángeles cuando
pecaron, sino que los arrojó al abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y
reservándolos para el juicio.
5
Tampoco perdonó al mundo antiguo cuando mandó un diluvio sobre los
impíos, aunque protegió a ocho personas, incluyendo a Noé, predicador de la
justicia.
6
Además, condenó a
las ciudades de Sodoma y Gomorra, y las redujo a cenizas, poniéndolas como
escarmiento para los impíos.
7
Por otra parte, libró al justo Lot, que se hallaba abrumado por la vida
desenfrenada de esos perversos,
8
pues este justo, que convivía con ellos y amaba el bien, día tras día
sentía que se le despedazaba el alma por las obras inicuas que veía y oía.
9
Todo esto demuestra que el Señor
sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere, y reservar a los
impíos para castigarlos en el día del juicio.
10
Esto les espera sobre todo a los que
siguen los corrompidos deseos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad
del Señor. ¡Atrevidos y arrogantes que son! No tienen reparo en insultar a los
seres celestiales,
11
mientras
que los ángeles, a pesar de superarlos en fuerza y en poder, no pronuncian
contra tales seres ninguna acusación insultante en la presencia del Señor.
12
Pero aquéllos blasfeman en asuntos
que no entienden. Como animales irracionales, se guían únicamente por el
instinto, y nacieron para ser atrapados y degollados. Lo mismo que esos
animales, perecerán también en su corrupción
13
y recibirán el justo pago por sus
injusticias. Su concepto de placer es entregarse a las pasiones desenfrenadas en
pleno día. Son manchas y suciedad, que gozan de sus placeres mientras los
acompañan a ustedes en sus comidas.
14
Tienen los ojos llenos de adulterio y son insaciables en el pecar;
seducen a las personas inconstantes; son expertos en la avaricia, ¡hijos de
maldición!
15
Han abandonado el
camino recto, y se han extraviado para seguir la senda de Balaam, hijo de Bosor,
a quien le encantaba el salario de la injusticia.
16
Pero fue reprendido por su maldad:
su burra --una muda bestia de carga-- habló con voz humana y refrenó la locura
del profeta.
17
Estos individuos
son fuentes sin agua, niebla empujada por la tormenta, para quienes está
reservada la más densa oscuridad.
18
Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los
instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los
que viven en el error.
19
Les
prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que
cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.
20
Si habiendo escapado de la
contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador
Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores
condiciones que al principio.
21
Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que
abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.
22
En su caso ha sucedido lo que
acertadamente afirman estos proverbios: "El perro vuelve a su vómito", y "la
puerca lavada, a revolcarse en el lodo".
2 Pedro 3
(Español-NVI)
1
Queridos
hermanos, ésta es ya la segunda carta que les escribo. En las dos he procurado
refrescarles la memoria para que, con una mente íntegra,
2
recuerden las palabras que los
santos profetas pronunciaron en el pasado, y el mandamiento que dio nuestro
Señor y Salvador por medio de los apóstoles.
3
Ante todo, deben saber que en los
últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará:
4
"¿Qué hubo de esa promesa de su
venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la
creación."
5
Pero
intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios,
existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua.
6
Por la palabra y el agua, el mundo
de aquel entonces pereció inundado.
7
Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para
el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.
8
Pero no olviden, queridos hermanos,
que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
9
El Señor no tarda en cumplir su
promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con
ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.
10
Pero el día del Señor vendrá como un
ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los
elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en
ella, será quemada.
11
Ya que
todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda,
siguiendo una conducta intachable
12
y esperando ansiosamente la venida del día de Dios? Ese día los cielos
serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las
llamas.
13
Pero, según su
promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la
justicia.
14
Por eso, queridos
hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los
halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él.
15
Tengan presente que la paciencia de
nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido
hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio.
16
En todas sus cartas se refiere a
estos mismos temas. Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los
ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás
Escrituras, para su propia perdición.
17
Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano,
manténganse alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos,
pierdan la estabilidad y caigan.
18
Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén.
Primera Carta
del Apostol Juan
1
Juan 1 (Español-NVI)
1
Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto
con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las
manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida.
2
Esta vida se manifestó. Nosotros la
hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida
eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado.
3
Les anunciamos lo que hemos visto y
oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión
es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
4
Les escribimos estas cosas para que
nuestra alegría sea completa.
5
Este es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz
y en él no hay ninguna oscuridad.
6
Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad,
mentimos y no ponemos en práctica la verdad.
7
Pero si vivimos en la luz, así como
él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo
Jesucristo nos limpia de todo pecado.
8
Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no
tenemos la verdad.
9
Si
confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos
limpiará de toda maldad.
10
Si
afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no
habita en nosotros.
1
Juan 2 (Español-NVI)
1
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si
alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo.
2
Él es el sacrificio por el perdón de
nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.
3
¿Cómo sabemos si hemos llegado a
conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos.
4
El que afirma: "Lo conozco", pero no
obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad.
5
En cambio, el amor de Dios se
manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo
sabemos que estamos unidos a él:
6
el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.
7
Queridos hermanos, lo que les
escribo no es un mandamiento nuevo, sino uno antiguo que han tenido desde el
principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.
8
Por otra parte, lo que les escribo
es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo
como en la de ustedes, porque la oscuridad se va desvaneciendo y ya brilla la
luz verdadera.
9
El que afirma que
está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.
10
El que ama a su hermano permanece en
la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar.
11
Pero el que odia a su hermano está
en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo
deja ver.
12
Les escribo a
ustedes, queridos hijos, porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de
Cristo.
13
Les escribo a
ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les escribo a
ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les he escrito a ustedes,
queridos hijos, porque han conocido al Padre.
14
Les he escrito a ustedes, padres,
porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes,
jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han
vencido al maligno.
15
No amen
al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor
del Padre.
16
Porque nada de lo
que hay en el mundo --los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la
arrogancia de la vida-- proviene del Padre sino del mundo.
17
El mundo se acaba con sus malos
deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
18
Queridos hijos, ésta es la hora
final, y así como ustedes oyeron que el anticristo vendría, muchos son los
anticristos que han surgido ya. Por eso nos damos cuenta de que ésta es la hora
final.
19
Aunque salieron de
entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se
habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de
ellos era de los nuestros.
20
Todos
ustedes, en cambio, han recibido unción del Santo, de manera que conocen la
verdad.
21
No les escribo
porque ignoren la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira
procede de la verdad.
22
¿Quién es
el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Es el anticristo, el que
niega al Padre y al Hijo.
23
Todo el
que niega al Hijo no tiene al Padre; el que reconoce al Hijo tiene también al
Padre.
24
Permanezca en
ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también
en el Hijo y en el Padre.
25
Ésta es
la promesa que él nos dio: la vida eterna.
26
Estas cosas les escribo acerca de
los que procuran engañarlos.
27
En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes,
y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica --no es falsa-- y
les enseña todas las cosas. Permanezcan en él, tal y como él les enseñó.
28
Y ahora, queridos hijos,
permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él
confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida.
29
Si reconocen que Jesucristo es
justo, reconozcan también que todo el que practica la justicia ha nacido de él.
1 Juan 3
(Español-NVI)
1
¡Fíjense
qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!
El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.
2
Queridos hermanos, ahora somos hijos
de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin
embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal
como él es.
3
Todo el que tiene
esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
4
Todo el que comete pecado quebranta
la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.
5
Pero ustedes saben que Jesucristo se
manifestó para quitar nuestros pecados. Y él no tiene pecado.
6
Todo el que permanece en él, no
practica el pecado. Todo el que practica el pecado, no lo ha visto ni lo ha
conocido.
7
Queridos hijos, que
nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como él es justo.
8
El que practica el pecado es del
diablo, porque el diablo ha estado pecando desde el principio. El Hijo de Dios
fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo.
9
Ninguno que haya nacido de Dios
practica el pecado, porque la semilla de Dios permanece en él; no puede
practicar el pecado, porque ha nacido de Dios.
10
Así distinguimos entre los hijos de
Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios;
ni tampoco lo es el que no ama a su hermano.
11
Éste es el mensaje que han oído
desde el principio: que nos amemos los unos a los otros.
12
No seamos como Caín que, por ser del
maligno, asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo hizo? Porque sus propias obras eran
malas, y las de su hermano justas.
13
Hermanos, no se extrañen si el mundo los odia.
14
Nosotros sabemos que hemos pasado de
la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece
en la muerte.
15
Todo el que odia a
su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la
vida eterna.
16
En esto conocemos
lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también
nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.
17
Si alguien que posee bienes
materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él,
¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?
18
Queridos hijos, no amemos de palabra
ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.
19
En esto sabremos que somos de la
verdad, y nos sentiremos seguros delante de él:
20
que aunque nuestro corazón nos
condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.
21
Queridos hermanos, si el corazón no
nos condena, tenemos confianza delante de Dios,
22
y recibimos todo lo que le pedimos
porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
23
Y éste es su mandamiento: que
creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos los unos a los
otros, pues así lo ha dispuesto.
24
El que obedece sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. ¿Cómo
sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio.
1 Juan 4
(Español-NVI)
1
Queridos
hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu,
sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo
muchos falsos profetas.
2
En esto
pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo profeta que reconoce que
Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios;
3
todo profeta que no reconoce a
Jesús, no es de Dios sino del anticristo. Ustedes han oído que éste viene; en
efecto, ya está en el mundo.
4
Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos
profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el
mundo.
5
Ellos son del
mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha.
6
Nosotros somos de Dios, y todo el
que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así
distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.
7
Queridos hermanos, amémonos los unos
a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y
lo conoce.
8
El que no ama no
conoce a Dios, porque Dios es amor.
9
Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo
unigénito al mundo para que vivamos por medio de él.
10
En esto consiste el amor: no en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que
fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.
11
Queridos hermanos, ya que Dios nos
ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
12
Nadie ha visto jamás a Dios, pero si
nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros
su amor se ha manifestado plenamente.
13
¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros?
Porque nos ha dado de su Espíritu.
14
Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser
el Salvador del mundo.
15
Si
alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en
Dios.
16
Y nosotros hemos
llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en
amor, permanece en Dios, y Dios en él.
17
Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del
juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como
vivió Jesús. En el amor no hay temor,
18
sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el
castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.
19
Nosotros amamos a Dios porque él nos
amó primero.
20
Si alguien afirma:
"Yo amo a Dios", pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a
su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.
21
Y él nos ha dado este mandamiento:
el que ama a Dios, ame también a su hermano.
1 Juan 5
(Español-NVI)
1
Todo el
que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre,
ama también a sus hijos.
2
Así,
cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los
hijos de Dios.
3
En esto consiste el
amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de
cumplir,
4
porque todo el que
ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo:
nuestra fe.
5
¿Quién es el que
vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6
Éste es el que vino mediante agua y
sangre, Jesucristo; no sólo mediante agua, sino mediante agua y sangre. El
Espíritu es quien da testimonio de esto, porque el Espíritu es la verdad.
7
Tres son los que dan testimonio,
8
y los tres están de acuerdo: el
Espíritu, el agua y la sangre.
9
Aceptamos el testimonio humano, pero el testimonio de Dios vale mucho
más, precisamente porque es el testimonio de Dios, que él ha dado acerca de su
Hijo.
10
El que cree en el
Hijo de Dios acepta este testimonio. El que no cree a Dios lo hace pasar por
mentiroso, por no haber creído el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11
Y el testimonio es éste: que Dios
nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.
12
El que tiene al Hijo, tiene la vida;
el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
13
Les escribo estas cosas a ustedes
que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
14
Ésta es la confianza que tenemos al
acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
15
Y si sabemos que Dios oye todas
nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos
pedido.
16
Si alguno ve a su
hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, ore por él y Dios le dará
vida. Me refiero a quien comete un pecado que no lleva a la muerte. Hay un
pecado que sí lleva a la muerte, y en ese caso no digo que se ore por él.
17
Toda maldad es pecado, pero hay
pecado que no lleva a la muerte.
18
Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que
nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo.
19
Sabemos que somos hijos de Dios, y
que el mundo entero está bajo el control del maligno.
20
También sabemos que el Hijo de Dios
ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y
estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la
vida eterna.
21
Queridos hijos,
apártense de los ídolos.
2 Juan 1
(Español-NVI)
1
El anciano, a la iglesia elegida y a sus miembros, a quienes amo en la
verdad --y no sólo yo sino todos los que han conocido la verdad--,
2
a causa de esa verdad que permanece
en nosotros y que estará con nosotros para siempre:
3
La gracia, la misericordia y la paz
de Dios el Padre y de Jesucristo, el Hijo del Padre, estarán con nosotros en
verdad y en amor.
4
Me alegré muchísimo
al encontrarme con algunos de ustedes que están practicando la verdad, según el
mandamiento que nos dio el Padre.
5
Y ahora, hermanos, les ruego que nos amemos los unos a los otros. Y no es
que les esté escribiendo un mandamiento nuevo sino el que hemos tenido desde el
principio.
6
En esto consiste el
amor: en que pongamos en práctica sus mandamientos. Y éste es el mandamiento:
que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio.
7
Es que han salido por el mundo
muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo ha venido en cuerpo humano.
El que así actúa es el engañador y el anticristo.
8
Cuídense de no echar a perder el
fruto de nuestro trabajo; procuren más bien recibir la recompensa completa.
9
Todo el que se descarría y no
permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la
enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo.
10
Si alguien los visita y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni
le den la bienvenida,
11
pues
quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas obras.
12
Aunque tengo muchas cosas que
decirles, no he querido hacerlo por escrito, pues espero visitarlos y hablar
personalmente con ustedes para que nuestra alegría sea completa.
13
Los miembros de la iglesia hermana,
la elegida, les mandan saludos.
3 Juan 1
(Español-NVI)
1
El anciano, al querido hermano Gayo, a quien amo en la verdad.
2
Querido hermano, oro para que te
vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas
espiritualmente.
3
Me alegré mucho
cuando vinieron unos hermanos y dieron testimonio de tu fidelidad, y de cómo
estás poniendo en práctica la verdad.
4
Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad.
5
Querido hermano, te comportas
fielmente en todo lo que haces por los hermanos, aunque no los conozcas.
6
Delante de la iglesia ellos han dado
testimonio de tu amor. Harás bien en ayudarlos a seguir su viaje, como es digno
de Dios.
7
Ellos salieron por
causa del Nombre, sin nunca recibir nada de los paganos;
8
nosotros, por lo tanto, debemos
brindarles hospitalidad, y así colaborar con ellos en la verdad.
9
Le escribí algunas líneas a la
iglesia, pero Diótrefes, a quien le encanta ser el primero entre ellos, no nos
recibe.
10
Por eso, si voy no
dejaré de reprocharle su comportamiento, ya que, con palabras malintencionadas,
habla contra nosotros sólo por hablar. Como si fuera poco, ni siquiera recibe a
los hermanos, y a quienes quieren hacerlo, no los deja y los expulsa de la
iglesia.
11
Querido hermano, no
imites lo malo sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; el que hace lo
malo no ha visto a Dios.
12
En cuanto
a Demetrio, todos dan buen testimonio de él, incluso la verdad misma. También
nosotros lo recomendamos, y bien sabes que nuestro testimonio es verdadero.
13
Tengo muchas cosas que decirte, pero
prefiero no hacerlo por escrito;
14
espero verte muy pronto, y entonces hablaremos personalmente.
15
La paz sea contigo. Tus amigos aquí
te mandan saludos. Saluda a los amigos allá, a cada uno en particular.
judas
(Español-NVI)
1
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los que son amados por
Dios el Padre, guardados por Jesucristo y llamados a la salvación:
2
Que reciban misericordia, paz y amor
en abundancia.
3
Queridos hermanos,
he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común,
y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando
vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos.
4
El problema es que se han infiltrado
entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado
señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de
nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor.
5
Aunque ustedes ya saben muy bien
todo esto, quiero recordarles que el Señor, después de liberar de la tierra de
Egipto a su pueblo, destruyó a los que no creían.
6
Y a los ángeles que no mantuvieron
su posición de autoridad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene
perpetuamente encarcelados en oscuridad para el juicio del gran Día.
7
Así también Sodoma y Gomorra y las
ciudades vecinas son puestas como escarmiento, al sufrir el castigo de un fuego
eterno, por haber practicado, como aquéllos, inmoralidad sexual y vicios contra
la naturaleza.
8
De la misma manera
estos individuos, llevados por sus delirios, contaminan su cuerpo, desprecian la
autoridad y maldicen a los seres celestiales.
9
Ni siquiera el arcángel Miguel,
cuando argumentaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, se atrevió a
pronunciar contra él un juicio de maldición, sino que dijo: "¡Que el Señor te
reprenda!"
10
Éstos, en cambio,
maldicen todo lo que no entienden; y como animales irracionales, lo que
entienden por instinto es precisamente lo que los corrompe.
11
¡Ay de los que siguieron el camino
de Caín! Por ganar dinero se entregaron al error de Balaam y perecieron en la
rebelión de Coré.
12
Estos
individuos son un peligro oculto: sin ningún respeto convierten en parrandas las
fiestas de amor fraternal que ustedes celebran. Buscan sólo su propio provecho.
Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto cuando
debieran darlo; están doblemente muertos, arrancados de raíz.
13
Son violentas olas del mar, que
arrojan la espuma de sus actos vergonzosos. Son estrellas fugaces, para quienes
está reservada eternamente la más densa oscuridad.
14
También Enoc, el séptimo patriarca a
partir de Adán, profetizó acerca de ellos: "Miren, el Señor viene con millares y
millares de sus ángeles
15
para
someter a juicio a todos y para reprender a todos los pecadores impíos por todas
las malas obras que han cometido, y por todas las injurias que han proferido
contra él."
16
Estos individuos
son refunfuñadores y criticones; se dejan llevar por sus propias pasiones;
hablan con arrogancia y adulan a los demás para sacar ventaja.
17
Ustedes, queridos hermanos,
recuerden el mensaje anunciado anteriormente por los apóstoles de nuestro Señor
Jesucristo.
18
Ellos les decían:
"En los últimos tiempos habrá burladores que vivirán según sus propias pasiones
impías."
19
Éstos son los que
causan divisiones y se dejan llevar por sus propios instintos, pues no tienen el
Espíritu.
20
Ustedes, en cambio,
queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de
su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro
Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna.
22
Tengan compasión de los que dudan;
23
a otros, sálvenlos arrebatándolos
del fuego. Compadézcanse de los demás, pero tengan cuidado; aborrezcan hasta la
ropa que haya sido contaminada por su cuerpo.
24
¡Al único Dios, nuestro Salvador,
que puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran
alegría ante su gloriosa presencia,
25
sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad, por medio de
Jesucristo nuestro Señor, antes de todos los siglos, ahora y para siempre! Amén.